En 1990, Pascual se compra un bajo eléctrico con la pasta ganada de reponedor de juguetes en el Continente en la campaña de reyes. Bueno, con la pasta que sacó de 3 semanas de curro tras las cuales sufrió una baja por lumbago y ciática y el posible pastón se quedó en una mierdecilla y una caja con turrón, bote de melocotón y una pelota de basket que aún conserva (hay que decir que tras esta experiencia se vuelven a gestar en su mente dos sueños largamente acariciados: formar una banda de rock y ser funcionario). El padre, no acaba de entender para que puede servir semejante instrumento si su hijo no tiene ni puta idea de tocar nada que no sea la nevera y él nunca ha visto que en una tuna alguien toque eso. El hijo, a pesar de la precaria situación económica de su familia y de la suya propia se sale con la suya y se compra el más barato de la tienda. ¿Como distinguir el bajo en la tienda?...fácil preguntadole al dueño donde estan los bajos y fijandose bien en que todos tienen 4 cuerdas y no seis como las guitarras. La decepción llega cuando toda la familia reunida en el comedor observa que bajito suena aquello: resulta que hace falta un cable y otro bicho que se llama amplificador para que aquello suene...cagonlosdtiua¡¡¡. Asi que la formación de la banda tendrá que esperar algo más. Pero...¿de dónde surge la idea de comprar tan inútil instrumento?. Pascual ha observado desde hace algún tiempo como Javi, Emilio y otros amiguetes han ido aprendiendo algo de guitarra, la Bamba y esas cosas. Eso lleva al privilegiado cerebro de nuestro personaje a pensar que un grupo de rock con guitarras sólo no podía ser. Asi que piensa: guitarra no, bateria no cabe en el piso ni de casualidad...¿que queda por ahi entonces?...¡ah!, eso que tocan que no se sabe bien que es...EL BAJO. Tambien consigue que Margaix (otro buen amigo de la música) le enseñe que cada cuerda tiene un nombre y cada trozo de cuerda otro y que si se ponen los dedos asi y asi se pude acompañar a las guitarras. Tras arrastrarse por todo el piso para pedir pasta a su padre y ver como el bajo va cogiendo polvo en un rincón del cuarto, por fin llegan el "ampli" y el cable. Toda la familia se vuelve a reunir con ilusión en el comedor y : ¡coño!, desilusión, si aquello sólo hace pum-pum-pun!... Pero nadie sabe que aquel pun-pun unido a la guitarra española de Javi ya suena a algunas canciones de las bandas sonoras de sus cuartos: Siniestro Total.